Ataque a una activista trans: pidió ayuda y la policía la violentó

17.6.2019

Por Julia Pascolini

Yahajaira Falcón es militante por los derechos humanos y trabaja en el Ministerio Público de la Defensa en el marco del Programa contra la Violencia Institucional. Fue atacada en la calle y luego violentada por los efectivos policiales que no respetaron su identidad de género autopercibida.

La activista Yahajaira Falcón fue atacada en la calle durante la madrugada del sábado 15 de junio. Pidió ayuda a efectivos policiales y no respetaron su identidad de género autopercibida. “También voy a hacer denuncia por violencia institucional, decían que mi credencial de trabajadora era trucha”, dijo en comunicación con Agencia Presentes.

Yahajaira Falcón es militante por los derechos humanos y trabaja en el Ministerio Público de la Defensa en el marco del Programa contra la Violencia Institucional. Durante la madrugada de este sábado fue atacada por tres varones en el barrio Chacarita, Capital Federal. “Estaba caminando por la calle y tres tipos me empezaron a decir de todo: puto de mierda, entre otros insultos”, contó a Agencia Presentes. Luego de violentarla verbalmente, le pegaron y le robaron. 

Yahajaira vio un patrullero y se acercó para pedir auxilio, pero la respuesta fue otra: querían meterla a ella en el auto en lugar de buscar a quienes habían sido responsables de violentarla. Además, la trataron en masculino y no la reconocieron como trabajadora del Ministerio de Defensa aunque llevaba con ella la credencial que lo demostraba. En el Hospital, cuenta la activista travesti Violeta Alegre, atendieron rápidamente a su compañera pero lo hicieron de “muy mala manera”. 

“Nos maltratan desde siempre. Si hasta para estudiar tienes que ir a Travestilandia, porque nos arman colegios para travas. Ser trava no es nada fácil pero yo estoy feliz de serlo y si me dicen vuelves a nacer yo quiero ser la mismita que soy hoy”, dijo en otra oportunidad a Agencia presentes Yahajaira. Las compañeras trans/travestis son expulsadas de todos los sistemas formales, de salud, de educación, de trabajo, pero además son violentadas por la sociedad civil y especialmente por el sistema de seguridad. 

Sportivo Crueldad SA: Efectos de un plan para cimentar la insensibilidad social

14.6.2019

Por Jorge Elbaum*

El domingo 2 de junio detuvieron en el barrio de Mataderos, en Buenos Aires, a Damián Jorge Calabró, responsable de haber prendido fuego a un grupo de personas en situación de calle. Luego del crimen, difundió su proeza a través de las redes sociales.

Un día antes, un juzgado de Barcelona condenó al joven de 21 años Kanghua Ren, conocido como ReSet, a una condena de 15 meses de prisión por entregarle galletitas rellenas de pasta de dientes a un mendigo y transmitir en forma simultánea el instante en que el homeless se atragantaba con el dentífrico. Ren contaba, al momento de su ejercicio de crueldad, con un millón de seguidores en su canal de YouTube.

Sabemos que la crueldad no es ajena a la especie humana. Hay sobrados ejemplos históricos que lo verifican: la incineración de mujeres acusadas de brujería se consolidó durante siglos como un espectáculo extorsivo, para darle continuidad al disciplinamiento patriarcal al tiempo que alimentaba el morbo público.

Otros ejemplos más cercanos rememoran los sometimientos ejercidos contra los detenidos-desaparecidos dentro de la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA), durante la dictadura genocida. Sin embargo, lo que aparece como relativamente original en los casos de Calabró y Ren es la ceremonia pretendidamente festiva con la que fueron difundidas ambas escenas de sadismo.

Su difusión, dispuesta a ser compartida con consumidores del sufrimiento ajeno, requiere un interlocutor cómplice, una subjetividad que ha sido previamente vaciada de toda forma de compasión; la disponibilidad de consumidores de imágenes que hayan sido anestesiados para impedir que perciban como propio el dolor ajeno. Para lograr este objetivo se requiere una ruptura con la proximidad, un distanciamiento del padecimiento humano. Es ese alejamiento de la otredad el que autoriza a quemar o humillar sin inmutarse, sin avergonzarse, sin sufrir en el cuerpo propio el daño del lastimado.

Las acciones de Calabró o Ren tienen específicos espacios de propagación dentro del neoliberalismo pseudo meritocrático. Dentro de ese territorio, la glorificación de la crueldad tiene su casuística, su política de acostumbramiento. Los climas de época operan como mantos de autorización (o de cuestionamiento) de determinadas acciones: existen tiempos y espacios sociales más aptos para el acoso callejero de una mujer. Lugares permisivos donde el abuso es celebrado.

Y también, como contracara, perímetros en los que la crueldad machista se siente más vigilada y, por ende, se aviene a diversas formas del disimulo o autocensura. En estas últimas los abusadores no se arriesgarían a dejar evidencias fílmicas de sus hazañas. Y menos a difundirlas impunemente.

Tanto Calabró, que propagaba sus videos con el seudónimo de El Gordo Bubú, como ReSet, se perciben a sí mismos como autorizados a divulgar la crueldad como parte de un menú de entretenimiento apto para todo público. Han llegado a ese estadio de sadismo estetizado porque se sienten amparados por un entorno que previamente los empoderó, luego de un proceso en el que se han naturalizado los impulsos más despreciables de la condición humana.

Existe un lazo entre las contemporáneas políticas migratorias de los países desarrollados y sus discursos neofascistas, celebratorios del gatillo fácil y del neorracismo que lo sustenta. Hay un parentesco indudable entre el odio a las olas verdes feministas y la irrupción de partidos políticos que sacralizan la misoginia, con el objeto de invisibilizar la violencia contra la mujer. Hay correlaciones estadísticas indudables entre los postulados islamofóbicos y el desprecio a los miles de refugiados que en forma desesperada huyen de las guerras, el hambre o la trata de personas.

Ese vínculo se hace explícito y categórico cuando el Presidente del país más poderoso del mundo dictamina, sin el menor sentido de piedad, la selección humana según orígenes o colores de piel y, en forma análoga, decide la separación de niñxs de sus respectivas familias como metodología de advertencia y extorsión para limitar a futuro los procesos migratorios.

Esta propagación del odio hacia quienes no responden a los dos patrones aceptables de normalidad  (dominante o sometida) ha sido explicitada con toda claridad por un alcalde republicano de Alabama: “Vivimos en una sociedad donde los homosexuales nos enseñan moral, los travestis biología humana, los asesinos de bebés derechos humanos y los socialistas economía. La única forma de cambiarlo sería eliminar el problema. Sé que es malo decirlo, pero sin matarlos no hay manera de solucionarlo”.

Calabró y Ren no sólo se sienten justificados por los ecos provenientes del norte. También encuentran protección simbólica cuando una ministra de Seguridad argentina, Patricia Bullrich, aplaude la ejecución sumaria de un joven desarmado que yace herido en una pierna, sin posibilidad de fuga. Y en ese mismo registro se auto perciben como legitimados cuando se apadrina a quienes asesinan por la espalda a manifestantes patagónicos (Rafael Nahuel) que solo buscan recuperar las tierras robadas a sus ancestros.

Ambos, Bubú y Re, se intuyen avalados cuando desaparece un cuerpo por el lapso de dos meses y es hallado, de forma sorprendente, en un perímetro que había sido escudriñado con anterioridad.

Es imposible no descubrir un vínculo intrínseco entre quienes degustan la crueldad contra los indigentes y quienes gestionan con éxito el crecimiento de la cantidad de personas en situación de calle. Sus acciones despiadadas son funcionales a una lógica en la cual la especulación financiera garantiza rentas formidables, mientras que el trabajo es desvalorizado como fundamento de toda relación social.

 

Seres descartables

 

Es harto probable que Bubú y ReSet desconozcan los datos provistos por el Instituto Italiano de Estudios de Política Internacional (ISPI), que detalló los nombres de los 35.597 migrantes muertos en el Mediterráneo en los últimos años, al tratar de escapar de guerras africanas, la esclavización y/o bombardeos teledirigidos mediante drones.

La Europa Fortaleza, liderada en muchos países por una derecha xenófoba en alza, participa del juego democrático con los mismos atributos que Adolf Hitler utilizaba en la década del ’30: la convocatoria al etiquetamiento de chivos expiatorios y la verborragia de la cosificación. Los discursos discriminatorios del desprecio se constituyen, en forma incremental, en el paradigma subyacente de quienes necesitan deshumanizar a los indigentes como paso previo (e imprescindible) para poder quemarlos o ridiculizarlos.

Pero para lograr con éxito su tarea deben inicialmente paralizar a sus víctimas: “Quien fracasa en la sociedad neoliberal del rendimiento -señala el filósofo surcoreano Byung Chui Han- se hace responsable a sí mismo y se avergüenza en lugar de poner en duda a la sociedad o al sistema. En eso consiste la inteligencia del régimen neoliberal. Dirigiendo la agresividad hacia sí mismo, el explotado no intenta cambiar el mundo sino que se convierte en un depresivo”.

La estación de metro de Passeig de Gràcia, en Barcelona, exhibió a principios de este año la obra de la artista turca Banu Cennetoglu, denominada La Lista, en la que se exhiben los 35.597 nombres de los migrantes fallecidos en aguas del Mediterráneo.

Una vez que la persona excluida ha sido despojada de toda autoestima, red social y de cualquier articulación sociopolítica con lxs otrxs, cuando ya se encuentra ajena a un espacio de contención y por lo tanto se siente privada de esperanzas y de confianza en la construcción de un mundo donde tener cabida, se bautiza como presa fácil de la carbonización, la degradación y la humillación. Es ahí cuando aparecen en escena los Bubú y los Re para celebrar el triunfo del neoliberalismo.

En los últimos años se acuñó el término aporafobia (del griego, a-poros, sin recursos y fobia, miedo) para designar el terror que sufren quienes se perciben rodeados y desafiados por la pobreza. Las migraciones, los refugiados, las personas en situación de calle, los desocupados y los diferentes grupos sociales vulnerables amplían el temor de quienes se sienten provocados por una presencia amenazante en continuo aumento.

El neoliberalismo financiero, combinado con el proteccionismo ejercitado por los países centrales, con su consiguiente elocuencia de arengas supremacistas, reclama políticas primarizadoras y endeudamiento serial a quienes consideran sus patios traseros. Necesitan impedir que los países emergentes se conviertan en potenciales competidores y se autonomicen de las corporaciones monopólicas. Ese programa implica menos cuantía de puestos de trabajo, mayores índices de desocupación, extensión de la precariedad y la marginalidad.

La miseria como escena pública, por consiguiente, empieza a ser aterrorizadora: los pobres irrumpen ante quienes se aferran a conservar sus mínimas posesiones. Hasta un grupo de personas en situación de calle se transforma en un enemigo peligroso digno de ser cremado o vejado. El modelo imperante instituye una insensibilidad estructural. Lo refuerzan las brutales derechas marketinizadas en América Latina, como el caso del macrismo en la Argentina, que viabilizan los formatos de acumulación hegemónica.

Y es justamente dentro de ese espacio contaminado donde las subjetividades cruentas de Calabró y Ren cuentan con zonas liberadas para la implementación de su saña. La perversión no nada en el vacío. Necesita climas propicios para instaurarse.

 

*Sociólogo, doctor en Ciencias Económicas, analista senior del Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE).

El gobierno avanza contra la Cooperativa del Bauen con maniobras irregulares

13.6.2019

Otra vez arremeten contra el hotel autogestionado poniendo en riesgo más de cien puestos de trabajo. Ahora, los antiguos propietarios son parte del gobierno porteño y quieren recuperar el edificio que abandonaron con toda la gente adentro.

Pocos días atrás las trabajadoras y los trabajadores del Hotel Bauen fueron notificados por el juzgado comercial N°9 a cargo de la jueza Paula Hualde sobre la convocatoria a una audiencia para el próximo 25 de junio.

Según especulan la audiencia tiene por objeto comunicarles que deben abandonar el edificio donde funciona el histórico hotel porteño, ícono de Buenos Aires y fuente de trabajo de más de 100 familias.

Esta instancia se da luego del rechazo de un recurso extraordinario presentado por la cooperativa a la Corte Suprema el pasado 28 de diciembre.

Según detallaron, la Dra. Hualde además, libro oficios al Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires para que a través de la Agencia Gubernamental de Control realice una exhaustiva inspección de las instalaciones.

En la misma, si bien gran parte de la documentación requerida estaba en orden, encontraron algunos espacios del hotel que no presentaban las condiciones necesarias para sortear la inspección ordenada por el gobierno de Horacio Rodríguez Larreta.

«Hay una evidente intención de mostrar en mal estado aquellos espacios del hotel que están bloqueados y obviamente no se encuentran en uso, justamente porque su reparación depende de presupuestos que aún no podemos afrontar’, dijo Federico Tonarelli, vicepresidente de la cooperativa que gestiona el hotel y agregó que lo hacen «en detrimento de mostrar los espacios que si se encuentran en perfecto estado edilicio y en uso para pasajeros y huéspedes«.

«Es importante aclarar que el director ejecutivo de la AGC es el esposo de la apoderada de Mercoteles SA., empresa que reclama la restitución del hotel solicitando el desalojo de la cooperativa», explicó Tonarelli.

Esto implica la manifiesta parcialidad del gobierno de Rodríguez Larreta frente al conflicto del BAUEN. Cabe recordar también el veto presidencial de Mauricio Macri a la ley impulsada por Carlos Heller que solucionaba el conflicto y legalizaba la gestión de la cooperativa.

Los trabajadores del Bauen aseguran en que el macrismo está detrás del conflicto, jugando abiertamente a favor del antiguo grupo titular del inmueble, ahora bajo la figura de Mercoteles SA.

«Llevamos 16 años gestionando el hotel como cooperativa, haciendo una verdadera «utilidad pública» de las instalaciones y sosteniendo los puestos de trabajo que se esfumaron con el cierre del hotel allá por 2001″, dijeron y adelantaron que el próximo 24 de junio irán a la audiencia judicial para manifestar una vez más que defienden la autogestión a pesar de los embates jurídicos y políticos que promueve la derecha macrista.

Cabe remarcar que el Bauen es el epicentro de múltiples eventos culturales, sociales y políticos de relevancia para la vida social porteña. Los precios accesibles que maneja la cooperativa permite que trabajadores y trabajaras del interior, así como organizaciones sindicales, sociales y de la economía popular puedan venir a Buenos Aires y tener un lugar donde alojarse y celebrar importantes encuentros que de otra forma serían imposibles por los costos de la Ciudad, la más cara de Argentina.

Los que hacemos Portal de Noticias participamos habitualmente de conferencias, congresos y todo tipo de eventos que se realizan en las instalaciones de ese hotel, que exhibe un perfecto estado edilicio para el servicio que ofrece. Desde PDN nos solidarizamos con las compañeras y los compañeros que desempeñan sus tareas en esa cooperativa de excelencia y brindan un servicio esencial a la sociedad.#ElBauenNoSeToca.

Estudiantes denuncian numerosos intentos de secuestros de mujeres en sedes del CBC de la UBA

13.6.2019

Difundimos comunicado:

DENUNCIAN NUMEROSOS INTENTOS DE SECUESTROS EN EL CBC DE LA UBA

En las últimas semanas han habido numerosos intentos de secuestros en las salidas de las sedes del CBC de la UBA. Particularmente en las sedes de Ramos Mejía (Parque Centenario), Ciudad Universitaria, Drago y San Isidro. A raíz de esto desde la presidencia de la Federación Universitaria de Buenos Aires (FUBA) se han declarado en alerta y han relevado varios de los casos que han ocurrido. También denuncian que la situación es extremadamente grave y tienen que tomarse medidas para proteger a todas las estudiantes que hoy en día cursan en el CBC.

Tamara Goldzamd, estudiante del CBC y referenta de La Mella, declaró: «Estamos muy preocupadas por lo que está ocurriendo en el CBC de la UBA en donde están llegando numerosas denuncias desde distintas sedes. En la sede de Ramos Mejía se acercó en reiteradas ocasiones una camioneta y en una de ellas un fiat blanco, en horarios de la mañana o mediodía en donde se bajan dos hombres a intentar subir a una estudiante con cloroformo. En los distintos casos, las estudiantes lograron escapar. En la sede de Drago una kangoo blanca intentó subir a una joven a la camioneta en la cuadra de la sede de cbc en donde cursaba. En la sede de San Isidro una estudiante fue secuestrada a las 16 horas y abusada con un arma y un cuchillo en una camioneta, luego se escapó de la camioneta que la subieron a la salida de su cursada. El Martes se reporta una estudiante desaparecida que no volvió de cursar de la sede Ciudad Universitaria.».

Eva Dimopulos, presidenta de la FUBA y referenta de La Mella, declaró: «No es la primera vez que hay intentos de secuestros dentro de la UBA, pero la situación que se está viviendo en el CBC es algo nunca antes visto. La cantidad de secuestros que hubo durante las últimas semanas en las sedes tiene que frenar ya, por eso estamos difundiendo esto en los medios.»

A su vez concluyó: «El Gobierno de la Ciudad tiene que tomar medidas al respecto, pero no puede ser una salida que sea solamente poner más policías cuando sabemos que muchas veces son cómplices de estos hechos. Además, vamos a pedirle de inmediato una reunión al Rector de la UBA Barbieri porque desde hace semanas que están ocurriendo estos hechos y la UBA no ha tomado ningún tipo de acción.»

Farmacoop: el lugar de trabajo como territorio de lucha

13.6.2019

Por Laura Dalto

Farmacoop es el nombre de la lucha que llevaron adelante durante 3 años los trabajadores y trabajadoras del Laboratorio Roux-Ocefa. En el recorrido por el laboratorio vimos las ruinas y el vaciamiento de las distintas patronales, pero sobre todo lo vimos en contraste con la fuerza de los y las trabajadoras que hoy nos reciben con una sonrisa, de esas que costaron sacrificios enormes en nacer.

En la actualidad tienen una continuidad provisoria que está condicionada hasta lograr la habilitación del ANMAT. Hoy se encuentran refaccionando y poniendo en condiciones un pequeño sector para poder empezar con la fabricación de al menos dos productos, y de este modo generar ingresos y poder empezar a cobrar sueldos, reincorporar a ex trabajadores y sumar algunos colaboradores.

La expectativa es que en algunos meses pasen de ser 70 a 110 trabajadores y trabajadoras, y llegar a hacer más productos de los 150 que antes hacían. El jueves 6 de junio se les entregó otra de las plantas que está en el barrio deMataderos.

Bruno, presidente de la cooperativa, nos cuenta que se apoyan y referencian con Movimiento Nacional de Empresas Recuperadas (MNER), que aprendieron a pensarse no como algo aislado sino como una tradición de lucha y del movimiento obrero. Por esto es que hoypiensan «en devolver a la comunidad» un poco de esta lucha y ser productores no sólo de bienes de consumo, sino de cultura, educación y de generar un aporte políticoy, en ese sentido, está empezando a funcionar un bachillerato para adultos, y las compañeras del movimiento están por lanzar una consejería de género dentro del laboratorio.

Le preguntamos a Bruno cómo fue este proceso de lucha a los que nos dijo que si bien siempre hubo tradición gremial, nunca se había llegado a un punto límite en el que no haya diálogo con la patronal, ni fue tangible la posibilidad de cierre de la empresa. Eso hizo que los trabajadores tengan que pensar otra forma de lucha, y que ese camino fue nuevo para la gran mayoría. Que el nacimiento de la cooperativa fue una necesidad, que resulta complicado ir encontrando el camino y que los trabajadores se tengan que pensar de ese modo. Sacarse algunos prejuicios en cuanto a los métodos de lucha, porque cuando no funcionó las herramientas convencionales hubo que hacer un salto a elecciones más fuertes como cortar calles, tomar el laboratorio, explicar en las casas que se iba a tener que acampar o pasar la noche en el laboratorio.

«Después de 3 años de organización autónoma aprendimos mucho y es lo que vamos a intentar transmitir a quienes se sumen», cuenta y agrega: «el cambio fue absoluto en cada uno de nosotros».

Por último, preguntamos cómo se puede colaborar, y nos dijo que no suelen pedir y que nunca hicieron fondo de lucha, por que implicaba muchas fuerzas, pero reciben colaboración de alimentos para el almuerzo de los trabajadores y trabajadoras, y de elementos de limpieza. A lo que sumamos, aunque no se nos haya pedido, un colchón, porque aún hacen guardia en el lugar.

 

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