Liberaron a José Potocar, el ex Jefe de la Policía de la Ciudad

3.8.2017

El ex policía quedó en libertad ayer a la mañana, tras el fallo del juez de instrucción Ricardo Farías que ayer le concedió la excarcelación bajo una fianza de 100 mil pesos.

José Potocar salió hoy del edificio Centinela de la Gendarmería Nacional, donde estaba detenido desde el 25 de abril pasado. Estaba acusado de ser el jefe u organizador de una asociación ilícita que le cobraba coimas a comerciantes y "trapitos" de los barrios de Núñez y Saavedra.

La comisaria Susana Aveni, detenida desde antes que Potocar en la misma causa, presentó hoy un pedido de excarcelación, que deberá ser resuelto mañana por el juez Farías.

El ex jefe de la Policía de la Ciudad retornó ayer al mediodía a su domicilio, aunque ya no pertenece a la fuerza de seguridad pues renunció a su cargo cuando estaba detenido.

"Habiendo transcurrido más de un año de investigación y la reciente resolución dictada por el superior en cuanto a la situación procesal de Guillermo Néstor Calviño y la falta de producción de las medidas ordenadas por el superior –declaraciones testimoniales–, no se actualiza el peligro respecto de Potocar", sostuvo el juez Farías.

Potocar "ya no resulta ser el jefe de la Policía de la Ciudad", pues renunció a ese cargo y, en tal sentido, "ya no podría obstaculizar desde el interior de la fuerza la continuidad de la investigación", afirmó el magistrado.

Entre todos los rabiosos punitivistas que andan dando vueltas, hasta ahora no se escuchó la queja de ninguno que ante esta liberación diga que “hay puerta giratoria” o “que entran por una puerta y salen por la otra”. Se ve que el punitivismo que pregonan es igual para todos aunque para algunos es más que igual que para otros.

Los médicos porteños eligen representantes sindicales

2.8.2017

Este jueves 3 de agosto se realizará la elección de las autoridades del influyente sindicato de médicos y médicas de los hospitales públicos de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. A la lista oficialista de Jorge Gilardi se le opone una alternativa encabezada por Carlos Rojo.

 

En la elección de la Asociación Médicos Municipales se estima que participarán unos 7 mil votantes. Será una muy reñida contienda electoral entre la conducción actual que ostenta casi 30 años al frente, con un espacio amplio originado entre los médicos y médicas que vienen observando con angustia el desmantelamiento y abulia al que está sometido el sistema de salud de la Ciudad.

Son conocidas las situaciones de maltrato laboral, violencia e inseguridad en la que desempeñan sus tareas los trabajadores y trabajadoras de la salud en la CABA. Se suma también el abandono edilicio, la falta de inversión tecnológica y condiciones de trabajo extenuantes que sumergen a la mayoría de los médicos y médicas en el síndrome conocido como "burn out" (trabajadores/as quemados/as por condiciones laborales alienantes). Las guardias de 24 hs, la sobrecarga horaria y de responsabilidades sobre los residentes y concurrentes (estos últimos no perciben haberes), los sueldos magros y con un enorme componente bajo modalidad no registrada; son otras de la situaciones que se suman a la problemática.

Las lista oficialista que propone la continuidad de Jorge Gilardi cuenta con el apoyo de las direcciones de la mayoría de los hospitales y funcionarios del Ministerio de Salud, razón por la que la lista opositora que promueve a Carlos Rojo surge de entre los y las trabajadores de casi todos los hospitales que están buscando una renovación, que desburocratice el sindicato y se anime a llevar adelante los reclamos que hace muchos años debieron ser parte de la realidad sanitaria de la ciudad. También se presenta la histórica lista del Partido Obrero, sin posibilidades de triunfar.

Mientras los trabajadores y trabajadoras de la salud pública de la Ciudad no tengan condiciones seguras, dignas, bien remuneradas y se dé una participación de los trabajadores y trabajadoras, tanto de carrera como residentes, en la toma de las decisiones de los servicios de salud, el sistema de salud público continuará deteriorándose.

Para pedir ambulancia primero hay que poner carita

2.8.2017

Carlos Rodríguez

Una ambulancia acudió a una emergencia, por un joven que se descompuso frente a un boliche. Pero en lugar del médico bajaron un camarógrafo y un cronista. Dijeron ser de prensa del SAME y empezaron a filmar al muchacho, pese a las protestas de sus amigos.

 

En la noche del viernes 14 de julio, siete jóvenes –cinco chicas y dos chicos– salieron de Lanús hacia la Capital Federal, para festejar los 21 años de su amiga Candela. Luego de una “previa” con brindis y salutaciones efusivas, se subieron a un bondi y cerca de las dos del sábado 15 llegaron al lugar elegido para la celebración: La Warhol, en Córdoba 543, donde los fines de semana comienzan con fiestas inolvidables. Cuando estaban en la cola para sumarse a la música y al baile, Nacho, de 22 años, uno de los chicos, se descompuso, comenzó a vomitar y quedó tendido sobre la vereda, cerca de la entrada al boliche. Como por momentos perdía el conocimiento, sus amigos se asustaron y a las tres llamaron primero al 911 y después al 107 del SAME. La ambulancia 316 llegó a las 3,50, pero en lugar de bajar un profesional de la salud, para asistir al joven, por la puerta trasera del vehículo descendieron un camarógrafo y un cronista que comenzaron a filmar a Nacho tirado en el piso, al estilo de “Policías en acción”. Los amigos discutieron con el hombre de la cámara y trataron de impedir –en vano– que filmaran. Los dos hombres dijeron ser “de prensa del SAME”, sin dar sus nombres ni mostrar credencial alguna. Aseguraron que realizaban un procedimiento de rutina y que “los había mandado el Ministerio de Salud” de la Ciudad, del que depende el servicio de emergencias médicas.

Frente a tales afirmaciones y teniendo en cuenta la irregularidad del operativo, consultamos sobre lo sucedido a la oficina de prensa del Ministerio de Salud porteño. La respuesta fue que “no hay ningún procedimiento habitual que incluya la presencia de una cámara”. El vocero sostuvo, además, que no tienen “ninguna información sobre un hecho como el que ustedes están señalando” y dijo que las autoridades se comprometieron a realizar “una investigación para aclarar la situación que ustedes plantean”. De la ambulancia 316, mientras continuaban las discusiones entre los amigos de Nacho y los supuestos prenseros del SAME, bajaron finalmente una médica y el chofer. Nacho fue trasladado al Hospital Fernández, y de allí a una clínica privada donde se repuso de su indisposición y fue dado de alta.

Tomás y Candela, estudiantes de periodismo igual que Nacho, fueron los que relataron los hechos a este diario, a la vez que aportaron un video que tomaron ellos mismos, con un celular, en el momento en el que ocurrieron los hechos y en el que pueden verse fugazmente al camarógrafo de marras y al supuesto cronista que lo acompañaba. “Cerca de las 2,30, mientras estábamos en la puerta de la Warhol, Nacho nos dice que se sentía mal y se sienta en la puerta de un local contiguo al boliche”, explicó Tomás. A los diez minutos “empieza a vomitar, algunos nos quedamos con él y otros van a comprar agua para darle”. La preocupación crece porque Nacho “queda semi-inconsciente, tirado en la vereda, lo que hizo que el personal de seguridad de la fiesta se acercara para averiguar lo que estaba pasando”.

Candela y Laura, otra de las chicas, deciden llamar al 911 para plantear el problema y pedir que envíen una ambulancia. La primera llamada fue a las 3,15 y luego hubo otras cuatro, la última a las 3,27. Mientras las dos chicas llamaban, los otros integrantes del grupo le hablaban a Nacho porque tenían miedo que “perdiera totalmente el conocimiento”.

El chico “respondía a lo que le decíamos, pero sólo con monosílabas, no podía armar una frase, transpiraba en exceso, el corazón le latía muy rápido y empezó a temblar”, precisó Tomás. A las 3,31 Candela recibió una llamada por medio de la cual le comunicaron que personal de la Policía Metropolitana estaban buscándolos en la esquina de Córdoba y Florida. “Eran tres los policías, vestidos con uniforme bordó, y uno de ellos nos dijo que la ambulancia ya está por llegar”. Los policías se acercaron al lugar donde esta Nacho, pero sólo pidieron los datos de él y de Tomás, que se ofrece para acompañar a su amigo una vez que llegara la ambulancia.

Los policías refuerzan los llamados al 107 del SAME y por handy le piden a los receptores que apuraran la llegada del auxilio médico. Los uniformados llenaron una planilla con los datos de Nacho y Tomás, a la vez que dejaron constancia de que llamaron siete veces al SAME “porque eso tenía que quedar asentado”, indicó Tomás, que repitió lo dicho por los policías. Candela, que estaba muy nerviosa, hizo otros tres llamados al SAME entre las 3,38 y las 3,47. El último pedido telefónico lo hizo Laura, a las 3,49. La respuesta insistente era “ya estamos llegando”.

“Finalmente llegó la ambulancia 316, cerca de las 4 de la mañana, casi una hora después del primer llamado al 911, pero en lugar de bajar la médica, que estaba en el asiento delantero, junto al chofer, de la parte de atrás aparecen dos hombres, uno de ellos con una cámara de video en la mano, con la intención de filmar a Nacho tirado en el piso”, denunció Tomás. Los dos hombres dijeron ser  “prensa del SAME”. Su propósito era filmar lo que estaba sucediendo con Nacho, pero sus amigos se opusieron a que lo hagan. Tomás les pidió “una autorización que les permita filmar” y los dos hombres “insistieron en que eran prensa del SAME y que tenían que realizar su trabajo”.

La discusión, de la que participaron todos los integrantes del grupo de amigos, fue subiendo de tono y como el camarógrafo seguía enfocando hacia el lugar donde Nacho estaba tirado sin recibir todavía la atención médica que habían requerido. Tomás se sacó la campera que llevaba puesta y tapó con ella el  lente de la cámara. El hombre que filmaba “tiene unos 30 años, pelo oscuro, barba tupida y tez blanca”. Tomás le dijo que para poder filmar “necesitaba un documento de licencia de imagen” y que “sólo los que estén de acuerdo podían ser filmados”.

En el momento más tenso, bajaron de la ambulancia la médica y el chofer, de contextura robusta, 1,80 metros de altura, aproximadamente, y calvo. Al principio, Nacho se resistió a que lo toquen y dijo que “lo dejen de joder”. Ante la negativa “el pelado le clavó una llave en el dedo gordo de la mano, debajo de la uña, para hacer que se levantara del piso”. En el video grabado por Laura, con su celular, y que se difundió por las redes sociales, “se escucha la voz del pelado decir ‘Nacho abrí los ojos’”. Sobre este punto, Nacho dijo después que la frase completa fue la siguiente: “Nacho abrí los ojos y coopera porque te vuelvo a pinchar”.

Mientras era atendido Nacho, los supuestos hombres de prensa del SAME “no dejaron de filmar en ningún momento”. Las cinco chicas discutieron con los supuestos prenseros y se generó una situación de mal trato hacia ellas. “El camarógrafo les dijo que estaban ahí porque los mandó el Ministerio de Salud”, pero en ningún momento mostraron credencial alguna ni dieron sus nombres. El acompañante del hombre de la cámara se enojó: “Graba, no cortes, filma todo”. Incluso se burlaron del nerviosismo de las chicas. Candela manoteó la cámara y el que la manipulaba le gritó: “Pendeja de mierda es mi elemento de laburo”. Intervino el chofer de la ambulancia y le dijo a los supuestos prenseros: “Apaguen porque estas están re-locas”.

Finalmente, Nacho es ayudado a subir a la ambulancia, acompañado por Tomás. Lo trasladaron al Hospital Fernández, pero a las cinco chicas, que se quedaron en Córdoba y Florida, les dieron  datos contradictorios. A unas les dijeron lo correcto, que iban al Hospital Fernández, mientras que a otras les indicaron que el destino era el Hospital Rivadavia. Eso llevó a que las chicas se dividieran, porque no querían dejarlos solos a Nacho y a Tomás. Dos fueron al Rivadavia y las tres restantes al Fernández.

Tomás y Nacho, en la ambulancia, viajaron acompañados por los dos supuestos prenseros. El camarógrafo le pidió disculpas a Tomás, pero le aclaró que ese es su trabajo. “Me aseguró que van a filmar porque el SAME quiere tener registro de las situaciones en las que interviene y también para campañas de concientización y propaganda”. Tomás le pidió ver la filmación que había hecho a pesar de la oposición del grupo de amigos, pero el camarógrafo se negó.

Las dos chicas que fueron al Hospital Rivadavia, en Las Heras 2670, intentaron ser engañadas por un guardia de seguridad que les confirmó que Nacho estaba internado en ese lugar e intentó llevarlas por un camino poco iluminado. El hospital tiene una serie de edificios que se asemejan a un barrio de monoblocks y de noche la luz en los pasillos y calles es escasa. “Las miraban de arriba abajo y a Laura, y a la otra chica, les dio mucho miedo, teniendo en cuenta todo lo que ya había pasado”. Por suerte recibieron el llamado de Candela, quien les confirmó que Nacho estaba en el Fernández, de manera que se dirigieron hacia ese centro asistencial, en Cerviño 3356. Nacho fue llevado a la sala de guardia, donde le hicieron un chequeo y le pusieron suero.

Mientras Tomás estaba acompañando a su amigo internado, las chicas estuvieron en la sala de espera de la guardia, donde fueron increpadas por el chofer de la ambulancia 316, quien les gritó a los de seguridad del hospital: “Estas son unas quilomberas”. Está claro que el personal de seguridad del Fernández fue informado sobre lo sucedido en la puerta de La Warhol, porque comenzaron a burlarse de ellas: “¿Por qué nos están filmando? Apaguen esa cámara”, se decían entre ellos, en medio de risas y burlas.

Un policía de la Federal que formaba parte de la guardia, se les acercaba y las miraba como si fueran sospechosas de algún delito. Otros dos guardias le pidieron a Candela el número de su teléfono celular, sin motivo alguno, y ella tuvo que darles uno falso para que dejaran de asediarla. La noche de frustrado festejo de cumpleaños, terminó con los primeros auxilios recibidos por Nacho en el Fernández y con su posterior traslado al sanatorio Luis Agote, donde por la tarde le dieron el alta. El diagnóstico fue que había “tomado alcohol en exceso” luego de una jornada “de mucha actividad”, durante la cual incluso había jugado un partido de fútbol.

Antes de retirarse del Fernández, las chicas comprobaron que la ambulancia 316 del SAME continuaba en el estacionamiento del hospital y que el camarógrafo seguía allí.

Dictan el procesamiento con prisión preventiva para el policía que fusiló a Cristhian Toledo en la Villa 21-24

31.7.2017

No es un policía, es toda la institución: Logramos el procesamiento del policía que fusiló a Cristhian Toledo en la Villa 21-24

El juez Osvaldo D. Rappa dictó el procesamiento con prisión preventiva del policía Adrián Gustavo Otero, que el 15 de julio pasado fusiló a Cristhian Toledo (25), el "Paragüita", vecino de la Villa 21-24 de Barracas. Al homicidio, agravado por el uso de arma de fuego y por la condición de miembro de una fuerza de seguridad, el magistrado sumó la tentativa de homicidio, también agravado, contra uno de los dos amigos que lo acompañaban en aquel momento.

"Adrián Gustavo Otero tomó ventaja de su condición de efectivo policial para arremeter contra la vida de los damnificados, pues utilizó su entrenamiento, el armamento y parte de las municiones provistas por la fuerza para perpetrar el crimen", dice la resolución, notificada apenas dos días hábiles después que Leo, mamá de Cristhian, y sus amigos, se presentaran como querellantes con el patrocinio de CORREPI y reclamaran la aplicación del art. 80 inc. 9º del Código Penal, que define como "agravado" el homicidio cometido por un integrante de las fuerzas de seguridad del Estado, en abuso de su cargo o función.

Para dictar la dura resolución, el juez tuvo en cuenta que el policía disparó al menos siete veces contra el Paragüita y sus amigos, desde distintas posiciones, lo que quedó probado con las vainas halladas en su propio auto, así como por los impactos en el vehículo de los jóvenes, que recibió proyectiles de frente, de atrás y en los laterales.

Como es habitual en los fusilamientos de gatillo fácil, el policía alegó que le quisieron robar y "se tuvo que defender", versión que quedó completamente desbaratada con la evidencia física, y con las detalladas declaraciones testimoniales de los sobrevivientes. "No había amenaza alguna contra la persona del imputado. De ahí que no pueda sostenerse que Adrian Gustavo Otero haya actuado en legítima defensa", concluye el fallo.

Debido a que el procesamiento no incluye la tentativa de homicidio agravado en relación su otro amigo, que iba en el asiento trasero, nuestra querella apelará la medida en ese punto. Una vez que el procesamiento sea confirmado, quedará abierto el camino hacia el juicio oral, en el que el policía Otero deberá afrontar nuestro pedido de prisión perpetua, pena única prevista en el Código Penal para el delito que cometió.

Fue la inmediata reacción de la familia, sus amigos, vecinos y vecinas, que se movilizaron junto a las organizaciones del barrio, la parroquia popular Nuestra Señora de Caacupé, la red de organizaciones de la Villa 21-24 (ROCVI) y CORREPI, la que permitió que, en este caso, el poder judicial tuviera que reconocer, desde el inicio de la causa, que cuando es un policía el que dispara, el Estado es responsable.

Este camino es largo, y recién empieza. Lo sabemos por experiencia. Por eso es imprescindible que esa movilización continúe de forma permanente. Que sepan que acá estamos, que no olvidamos, y que nada es gratis, para que con esa certeza y ese compromiso, nos organicemos con la fuerza necesaria para lograr PERPETUA PARA EL POLICÍA OTERO, y para que cada vez que un efectivo lleve la mano al gatillo, lo piense dos veces.

CORREPI, 31 de julio de 2017

Club Círculo Villa Devoto: integración social, cultural y deportiva

31.8.2017

Fernando Alao / Luis Toledo / Christian Legnani / Tomás Narváez - ETER

Presente e historia de una de las instituciones más importantes del barrio porteño. En la actualidad, el club se mantiene por la actividad deportiva y social que presta a diario a los vecinos.

 

El 4 de Febrero de 1943 no fue un día más para los vecinos de Villa Devoto. No lo fue para los que hoy forman parte del barrio y tampoco lo será para las futuras generaciones. Ese día nació el Club Círculo Villa Devoto, nombre que la institución adoptó en la década del ‘40 después de otras varias denominaciones. Hoy, el club es el lugar donde se amalgaman los esfuerzos de los vecinos jóvenes para llevar adelante las actividades deportivas con los de los padres e incluso abuelos que participan de las actividades sociales y culturales. Ubicado en la calle Pedro Morán al 4000, a dos cuadras de la Plaza Arenales, está inmerso en un barrio que se destaca por fachadas añejas a las que los años parecieran no hacerle mella.

Para entender lo que es el Club Círculo, es necesario remontarse al inicio del siglo XX, cuando los habitantes del barrio de Devoto comenzaron a organizarse e integrarse desde lo social, cultural  y deportivo. Aquella manifestación de empatía colectiva fue el desencadenante de lo que hoy es un lugar que acoge a tres generaciones de vecinos.

Los grupos que se formaron en la primera década del 1900 tuvieron como excusa la organización de bailes. Nació la Asociación Deportiva Limitada, formada por un conjunto  de jóvenes que se caracterizó por su elitismo en la conformación de sus actividades y un machismo alineado al que reinaba en aquel momento en tales espacios. A la par de la ADL, existió el Tenis Club Villa Devoto, ubicado en la intersección de Segurola y Pareja, en el que la familia Hart, de alto poder  adquisitivo, tomaba las decisiones, siempre inclinadas a la exclusividad de quienes ostentaban un nivel social elevado. La esgrima era una de las actividades poco populares que se practicaba. Años más tarde, estos dos clubes se fusionarían bajo el nombre Club Rivadavia, que se ubicaba sobre la Avenida Cantilo.

Por otro lado, estaba el Club Gimnasia y Esgrima, formado por inmigrantes británicos, que compró la propiedad a Don Federico Devoto, quien le otorgó facilidades al club para hacerse de la misma. Este pasaría, más tarde, a llamarse Club Olimpia. Ellos fomentaron la práctica de tenis en el barrio: hacían torneos e invitaban a clubes de otros pagos. Así, le dieron a Devoto un puesto de importancia entre los lugares que ponderaban la práctica deportiva y las asociaciones formadas, que cada vez tomaban más relevancia entre la gente.

La tercera década del siglo llegó con una fuerte crisis económica y el andar de los clubes en Villa Devoto lo sufrió. En 1930, nació el Club Devoto, dada la crisis que dejaba atrás a la posibilidad de que Olimpia y Rivadavia funcionen por sí solos. La construcción de una pileta, poco usual para ese momento, le dio al crecimiento del club un espaldarazo. La situación se tornó positiva para la organización de competencias deportivas y el arribo de nuevos socios. En ese entonces, motivado por el auge del crecimiento, sucedió un hecho que marcó el rumbo del club y el barrio. Los miembros de la comisión compraron una idea que trajo un grupo económico para poder tener sede propia Debido a  manejos fuera de regla de estas personas que prometieron algo totalmente falso, el club fue intervenido.

Tras la intervención, la vida social del club tuvo un impacto que llevó a los vecinos a tomar cartas en el asunto y hacerse cargo de la situación. Mediante la creación de una comisión, iniciaron el rescate del club. Con el cambio de nombre, nació el 4 de Febrero de 1943 el desde entonces Club Círculo Villa Devoto. A los 10 días de constituirse, ya tenía más de 500 socios. Era el inicio de una historia que sigue viva y con la misma denominación con la que se bautizó hace 74 años.

En la actualidad, el club se mantiene por la actividad deportiva y social que presta a diario a los vecinos. Si bien el nivel de masa societaria no es grande, teniendo en cuenta que apenas supera los 300 socios de los cuales sólo la mitad son activos, el objetivo es crecer un poco para no perder la cercanía que existe entre los que acuden cotidianamente. Las actividades que se llevan a cabo son fútbol, en el que los chicos comienzan a participar a los 4 años, tenis, handball y natación. “La filosofía es siempre mantener el espíritu recreativo”, señala un miembro de la actual comisión directiva. Cuando se aprecia que algún chico tiene posibilidades de competir a otro nivel, lo acercan a otro club. El requisito mínimo para asociarse es ser recomendado por otro socio, que de alguna manera es responsable, indirectamente. Hasta los seis años, no se paga la cuota; a partir de esa edad, comienza una corta escala arancelaria, cuyo tope asciende a $150. “No buscamos ganancia a nivel económico, necesitamos solventar el día a día y con eso ya cumplimos", indica un socio y colaborador de la institución. Es que, en definitiva, el objetivo primordial del Club Círculo Villa Devoto no es más ni menos que contener y acobijar a sus miembros.
 
Los Vitalicios

 

Dino Guerlan es miembro vitalicio con 85 años, se asoció cuando tenía 17.

¿Cómo llegó al club Círculo Villa Devoto?
Llegué por intermedio de un amigo de mi padre, en el año 1949.

¿Qué lo llevó a asociarse?
La cercanía a mi casa principalmente Me llamaba la atención por la diversidad de deportes y yo jugaba mucho al tenis. Lo practiqué por muchos años hasta que mi cuerpo me lo impidió definitivamente.

¿Qué tipo de gente frecuentaba el club por aquellos años?
La mayoría de la gente que venía al club por aquel entonces era de clase media alta, gente de poder adquisitivo alto. A medida que fueron pasando los años, llegó gente de clase media también.

¿Qué actividades realiza hoy en día en el club?
Hasta los 50 años, jugué al tenis, es mi pasión y hoy en día lo sueño, pero no lo puedo jugar porque mis rodillas me lo impiden. Hoy en día, durante la semana, me reúno con amigos a jugar a las cartas y los domingos al mediodía almorzamos junto a toda mi familia.

¿Cuántas veces por semana frecuenta el club?
Entre 3 o 4 días por semana.

¿Cómo es la relación entre el club y los socios?
El club brinda una atención muy buena a todos los socios. Desde que cambió la comisión directiva, el club comenzó a dar mayor importancia y servicios a los socios.

¿Cualquier persona puede hacerse socio?
No, cualquier persona no. Debe venir por recomendación de alguno de los socios o cumplir con ciertos requisitos.

¿Cómo describe al club que lo vio crecer y del cual forma parte hace tanto?
El Círculo Villa Devoto es como mi casa. Aquí los chicos crecen, se desarrollan y forman amistades para toda la vida. Los padres traen a sus hijos sabiendo que estarán en un ambiente sano y divirtiéndose con sus amigos. Los profesores del club, dependiendo del deporte, son los mismos desde hace muchos años y conforman una parte fundamental en la estructura del club.

 

Un perfil bien marcado

 

Hoy, el Círculo de Villa Devoto es un club social para todos los vecinos de la zona. Con sólo una recomendación y el pago de una cuota social, ya se puede ser parte de la institución, pero esto no sucedía en sus primeros años de vida. En aquel entonces, los presidentes y los socios que lo crearon querían que el club se diferenciara de los demás por su perfil aristocrático. Para asociarse, se debía pertenecer a la alta sociedad y, generalmente, tener una carrera universitaria. Además, se tenía como regla no aceptar gente de la comunidad judía y, en los primeros años, no se aceptaban mujeres.

Este perfil, típico de la clase alta de principios de siglo XX, fue plasmado con éxito en el prólogo de la historia del club. Aunque, al poco tiempo, se eliminó la regla que prohibía a las mujeres debido a que las esposas de los socios no podían participar de las actividades. Así, durante años, se celebraron fiestas de gala, bailes, juntadas por la tarde para tomar el té y reuniones semanales de los asociados en las que se marcaba presencia con vestidos largos y trajes de etiqueta, una costumbre europea con un único objetivo: mostrar tu status privilegiado.

 

Hablá con Pedro

 

Pedro Corbousier trabaja como peluquero y además es socio del club Círculo Villa Devoto hace muchos años.

¿Qué tipo de actividades realizás en el club?
Por lo general, yo suelo ir al gimnasio a veces, a la mañana; otras, a la tarde. También me quedo a almorzar en el club, ya que estoy ahí, me ahorro el tiempo de cocinarme algo elaborado y disfruto de la comida del buffet. El club dispone de un quincho que es pura y exclusivamente para los socios y, en ocasiones especiales, suelo alquilarlo para hacer algún cumpleaños o evento de que sea de relevancia.

¿Y cómo es el método de reserva del quincho?
Primero que nada, con anticipación. Además, hay que ser socio sí o sí, un tercero no puede reservar el quincho. La reserva tiene que ser cerca de un mes antes del evento. Si uno quiere hacerlo con mayor antelación, no puede, como mucho, se puede alquilarlo seis meses antes.

¿Sabés qué tipo de reuniones suele haber?
Acá se hacen muchas reuniones. El Gobierno de la Ciudad, por ejemplo, viene de vez en cuando y el principal tema que se habla es sobre la inseguridad en el barrio. También está el Rotary Club, que es una juntada de los lunes de toda la comisión directiva para cenar. Cuando llegan, ya tienen su mesa preparada y luego se largan a debatir sus temas.

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