El día más triste de los libreros del Parque Rivadavia

13.1.2019

Por Nicolás G. Recoaro

A pesar de miles de firmas que rechazan el proyecto, la Ciudad abrirá una calle, quitando 600 m² de espacio verde. Las grúas removieron un centenar de puestos.

 

La grúa hunde sus dos dientes afilados bajo el puesto 84. La veterana casilla de la feria de libros, revistas y discos del Parque Rivadavia se entrega mansa a los empleados del Gobierno de la Ciudad. La batalla para mantener su espacio original, que ocupa desde hace décadas, está perdida.

“Se lo resumo en dos palabras: absoluta tristeza, eso es lo que sentimos hoy”, dice, apenado, Fabián Torres, curtido vendedor de exquisitas obras literarias y delegado de los feriantes. Desde el año ’90 se gana el pan en el parque, en el puesto 97, reubicado precariamente sobre la avenida Rivadavia desde el último y auténtico día de miércoles.

Con paciencia infinita, Torres desembala, limpia y acomoda unos textos clásicos de Walter Benjamin, Pasolini y Bukowski sobre los estantes. “Esta es una mudanza distinta, que nos mueve todo: la estructura de laburo, pero también nuestra relación personal y afectiva con el parque. Hicimos de todo, la verdad: juntamos más de  5000 firmas, hicimos un festival, fuimos a ver a la gente de Patrimonio Histórico, convocamos a las organizaciones vecinales, hablamos con S.O.S. Caballito, pero no hubo caso. Con la sanción del nuevo Código Urbanístico en la Legislatura, donde figura la posibilidad de apertura de la calle Beauchef, ya no hubo vuelta atrás.” La decisión, en definitiva, les dio la espalda y se tomó a partir de una encuesta online realizada por el Ministerio de Ambiente y Espacio Público porteño, apenas difundida, en la que votaron poco más de cien vecinos.

La iniciativa, que supone la apertura al tránsito vehicular de esa calle entre Rivadavia y Rosario, en un lugar ocupado hace décadas por los libreros, para mejorar la accesibilidad, va a contramano de todas las recomendaciones sobre espacios verdes. El barrio de Caballito cuenta en la actualidad con apenas 1,5 m² por vecino, un 10% de los 15 metros cuadrados de espacio verde per cápita que recomienda la Organización Mundial de la Salud. Ahora será menos. Por las obras, se recortarán unos 600 metros cuadrados del gran pulmón verde de la Comuna 6, junto a una merma irreversible de árboles, que ya fueron retirados.

Se suma a la desazón de los libreros el reclamo de la comunidad educativa del Normal Nº4 y el Liceo Nº2, que funcionan (junto a un terciario y salas del nivel inicial de dos a cinco años) en el edificio adyacente a la nueva calle, que ni siquiera fue consultada sobre el proyecto. La vía vehicular pasará justo frente al portón de salida de los estudiantes, que entran por la calle Rosario pero salen hacia el parque. Desde el establecimiento no descartaron presentar un amparo.

Las obras encaradas para la traza de la calle Beauchef durarían seis meses, y son un sismo del que los feriantes recién empiezan a ver las secuelas. “Las autoridades nos garantizaron que los 100 puestos tienen asegurado el regreso al espacio original. Hasta junio, imagino, estaremos sobre la avenida, pero tengo dudas de que después entremos todos”, confiesa Torres. La apurada mudanza, la precariedad de las instalaciones y la falta de información hacen desconfiar a los trabajadores. “Van a ser muchos meses sin electricidad. No tenemos ni siquiera para iluminarnos, mucho menos para conectarnos y hacer una venta con el Posnet. De alguna manera, nos están empujando a la ilegalidad”, puntualiza el delegado. Antes de seguir con su faena de limpieza, Torres recomienda una lectura de verano para el jefe de gobierno porteño: “Un libro que salió mucho en los ’90, Las Memorias de Carlos Menem. Tiene todas las páginas en blanco. Larreta se lo debe haber estudiado entero”.

Demasiado lejos de la divertida aguafuerte “Amor en el Parque Rivadavia” que supo escribir Roberto Arlt en los años treinta, la escena que puede pintarse de la plaza en esta tarde gris de enero es más parecida a una película del neorrealismo italiano de la posguerra: las montañas de basura, los libros desmembrados, los vinilos olvidados, una maraña de fierros oxidados, pilas y más pilas de cajas y la angustia a flor de piel en los rostros de los cansados puesteros.
Lidia, vendedora del 38, cuenta que como puestera y, sobre todo, como vecina –vive a diez cuadras–, le duele en el alma que le saquen más espacio al parque: “Primero pusieron las rejas, ahora esta calle. En vez de plazas, la ciudad se está llenando de ratoneras”. Los días perdidos de trabajo y los daños irreparables que sufren los oxidados puestos suman amargura. En este año que comienza, sugiere a las autoridades porteñas la lectura de La conjura de los necios, ácida novela del americano John Kennedy Toole.

Fumando espera Gerardo a que trasladen su inseparable puesto, el 82. Veinte años de historia lo unen al parque. Arrancó con una tabla y caballetes, después fue empleado, luego socio y desde hace dos años tiene espacio propio. Siempre se la rebuscó, dice. Se especializa en la compra y venta de música: decenas de discos de vinilo y cedés son sus tesoros. “Aunque nos dieron un escrito que aclara que vamos a volver los 100 puestos, estoy un poco asustado. Es que somos como una familia y hay que cuidarnos. Por otro lado, muchos no entienden que somos cultura, aunque tenga la remera gastada y un poco agujereada.” Asegura que la feria es un termómetro que permite medir la afiebrada realidad económica argentina: “Los meses pasados fueron muy tristes. Vino mucha gente grande a vender discos de pasta, que ya no sirven para nada. Lloraban, pedían que les demos una mano, aunque sea unas monedas para comer. Terrible, hermano”. Gerardo pita el pucho que tiene entre los labios, pispea una vez más el puesto antes de que se lo lleven las insaciables grúas y dispara: “Si viene Larreta y quiere comprarse un compact, le recomendaría algo de reggaetón, porque es música que no dice nada. Igual que él”.

A unos pocos pasos, cuatro estoicos caballeros enfrentan una decisiva partida de dominó, justo donde las topadoras harán de las suyas para abrir la calle. “Todo el mundo habla de la feria, y está muy bien, pero no se olviden de nosotros”, tira la bronca Rubén, un jubilado de Caballito. Además del dominó, él y una decena de colegas se le animan al ajedrez, todas las tardes, sobre las fieles mesas del parque “El dinero no alcanza y esto es nuestra vida –mastica rabia Rubén–. ¿Qué quieren, que me quede viendo tele en casa? No sabemos qué va a pasar con nuestras mesas. Si las sacan, nos dejan jaque mate.”A unos pocos pasos, cuatro estoicos caballeros enfrentan una decisiva partida de dominó, justo donde las topadoras harán de las suyas para abrir la calle. “Todo el mundo habla de la feria, y está muy bien, pero no se olviden de nosotros”, tira la bronca Rubén, un jubilado de Caballito. Además del dominó, él y una decena de colegas se le animan al ajedrez, todas las tardes, sobre las fieles mesas del parque “El dinero no alcanza y esto es nuestra vida –mastica rabia Rubén–. ¿Qué quieren, que me quede viendo tele en casa? No sabemos qué va a pasar con nuestras mesas. Si las sacan, nos dejan jaque mate.”

Increpan a la Ministra de Educación de la Ciudad de Buenos Aires, Soledad Acuña por cierre de colegios

11.1.2019

 

Este viernes cerca del mediodía, la comunidad educativa y vecinxs del barrio Padre Carlos Mugica (Villa 31 y 31 Bis) escracharon a la Ministra de Educación Soledad Acuña por su política del cierre de las escuelas nocturnas. La medida ocurrió en el Polo Educativo, ubicado en la calle Letonia y Av.  Antártida Argentina, donde se está construyendo la nueva sede del Ministerio de Educación de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. La Ministra en campaña fue a apurar las obras para que sean terminadas antes de marzo, pero se encontró con lxs manifestantes que le gritaban “Las escuelas no se cierran” y le pedían su renuncia.

En llamas contra Rodríguez Larreta: “El mamarracho más grande que vi en mi vida”

11.1.2019

Así se refirió a la refacción del Centro Cultural Recoleta uno de los arquitectos responsables de ese edificio histórico tras la “modernización” ejecutada por la Ciudad.

 

El gobierno de la Ciudad anunció con bombos y platillos la reapertura del Centro Cultural Recoleta, con una fachada que luce, por lo menos, polémica.

Quien se refirió al tema, y no dudó en disparar todo tipo de calificativos, fue nada menos que uno de los arquitectos que crearon la imagen que -hasta ahora- teníamos del CCR, Jacques Bedel.

“Me parece el mamarracho más grande que vi en mi vida. Esto se hizo hace 40 años y se suponía que era un centro cultural, no un circo. No un centro de diversión payasística. Violar un edificio de esa forma no es ser actual. No pasa por ahí. La principal razón de ser, cuando se hizo, fue permitir que la gente del interior expusiera sus obras. Se ha desvirtuado esa primera idea. Es una afrenta. Lo transformaron en un circo con burbujas de champagne”, dijo sin miramientos ante el diario Clarín.

“Lo transformaron en un circo con burbujas de champagne”

La polémica reconfiguración de la fachada fue responsabilidad del diseñador Yaia (Julio Cesar Battistelli), famoso en el ambiente del diseño por sus trabajos para marcas de zapatillas.

Quizá por este currículum es que la Ciudad lo convocó, teniendo en cuenta que la intención de la administración de Rodríguez Larreta fue darle un perfil juvenil al centro cultural. Según confesó Yaia, para su particular intervención tomó ideas de canciones de grupos como Los Palmeras, Red y Babasónicos.

Así se ve hoy el CCR.

Bedel, quien ideó y ejecutó la obra junto a Clorindo Testa y Luis Benedit, remarcó que “nadie” lo consultó sobre la intervención a la fachada y que lo único que hubo fue un encuentro hace cuatro años.

En medio del vértigo de obra pública que vive de forma constante la ciudad de Buenos Aires, la (para muchos innecesaria) reforma del Recoleta llevó más de un año y la inversión de 114 millones de pesos.

Se resolvió la prisión preventiva para cuatro ex penitenciarios por la Masacre del Pabellón Séptimo

10.1.2019

Lo definió el juez federal Daniel Rafecas, a cargo del Juzgado Federal 2 de Comodoro Py. En los hechos, ocurridos en la cárcel de Devoto en 1978, murieron 65 personas y otras 89 víctimas fueron objeto de tormentos.

 

Juan  Carlos Ruiz, Horacio Martín Galíndez, Carlos Aníbal Sauvage y Gregorio Bernardo Zerda  deberán permanecer detenidos durante lo que resta del proceso que investiga los hechos conocidos como la “Masacre del Pabellón Séptimo”, ocurridos el 14 de marzo de 1978 en la cárcel de Devoto. En ese momento Ruiz era el director del penal de Villa Devoto, Galíndez, alcaide mayor, Sauvage, jefe de la sección requisa, y Zerda, celador de pabellón.

La causa está en el Juzgado Federal 2 de Comodoro Py y fue considerada como crimen de lesa humanidad en 2015 por la Sala 1 de la Cámara Federal en lo Criminal y Correccional de Comodoro Py; esa carátula permitió avanzar con la investigación.

Rafecas impone la prisión preventiva para estos cuatro ex funcionarios por la imposición de tormentos reiterados contra más de un centenar de víctimas. El juez tiene por probado que esa mañana, como represalia por un episodio sucedido la noche anterior, los agentes del Servicio Penitenciario realizaron una requisa violenta en el Pabellón Séptimo de la Unidad 2 donde se alojaban más de 160 personas. Para defenderse de una represión indiscriminada los detenidos amontonaron colchones intentando bloquear balas y gases lacrimógenos. Por motivos que en la causa no pudieron discernirse, los colchones amontonados se prendieron fuego. Los efectivos del Servicio Penitenciario Federal continuaron con la represión y omitieron emplear los medios a su alcance para combatir el incendio.

A lo largo de la resolución, el juez tuvo en consideración que estos sucesos ocurrieron en una de las Unidades Penitenciarias que habían sido elegidas por el gobierno militar para el alojamiento de los detenidos a disposición del Poder Ejecutivo Nacional: Muchos de los presos habían sido legalizados después de su detención ilegal en alguno de los centros clandestinos de detención que funcionaron en el país. El penal además se encontraba bajo el control del Ejército Argentino, fuerza que hizo extensivas algunas de las prácticas de la represión ilegal a la vida cotidiana de la unidad carcelaria.

Larreta bloqueó la inscripción online a las escuelas nocturnas y los docentes se encaminan a no iniciar las clases

10.1.2019

Lo confirmaron los docentes y advirtieron que si se cierran las 14 escuelas nocturnas en marzo no comenzarán las clases. Ocurre tras el fracaso de las negociaciones con la ministra Soledad Acuña.

 

El secretario General del gremio docente de la Ciudad de Buenos Aires, UTE, Eduardo López, denunció que el jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, bloqueó la inscripción online a las escuelas nocturnas.

Como ya había avisado la gestión de la Ciudad, en el marco del fuerte ajuste aplicado en la educación pública, el gobierno encara la disparatada idea de cerrar 14 escuelas nocturnas. Aunque después la gestión Larreta comunicó que daría marcha atrás, no parece tener un correlato con lo que ocurre.

De hecho la Multisectorial Contra el Cierre de las Escuelas confeccionó un video donde se expone que la página oficial para acceder a los cursos bloqueó la opción nocturna.

El video confeccionado por la Multisectorial compartió un fuerte mensaje: “En la inscripción online faltan 14 escuelas nocturnas. Hay 400.000 personas que no terminaron sus estudios secundarios. Se necesitan abrir escuelas, no cerrarlas”.

El 14 de diciembre, el Boletín Oficial publicó la resolución firmada por la ministra de Educación, Soledad Acuña, donde se confirmó el cierre progresivo de las 14 escuelas comerciales.

Ante el bloqueo de la página oficial, desde los gremios docentes UTE y Ademys instalarán mesas de inscripción en la puerta de las 14 escuelas cerradas para anotar a los estudiantes que quieran inscribirse y ya avisaron que no iniciarán las clases de no revertirse esa situación.

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